Todo sobre hombres

 

 

 

Todo lo que las mujeres pensamos de los hombres... lo que los hombres no saben de las mujeres... y más.

Los hombres no deberían casarse

Una de mis teorías, y como toda teoría es válida hasta que no se demuestre lo contrario, es que los hombres no deberían casarse.

 

Y no lo digo por criticarlos, sino porque ellos tienen una naturaleza muy particular, que los hace libres, desprendidos e inquietos y no están diseñados para quedar "atrapados" de por vida en un pequeño, asfixiante y posesivo lazo llamado matrimonio.

 

A los hombres les gusta estar permanentemente explorando, experimentando y probando lo que la vida les ofrece, para ellos es difícil abstenerse de las tentaciones a las que se exponen por el simple hecho de estar vivos.

 

El 99.9% de los hombres que se casan lo hacen obnubilados, producto de los efectos que el enamoramiento severo produce en cualquier ser, sin embargo, estos efectos duran realmente poco y a medida que empiezan a despertar del letargo se dan cuenta que tal vez no fue su mejor decisión de vida.

 

Adicional a esto, la oferta femenina siempre irá en aumento y hay mujeres a las que los hombres casados les generan un mayor atractivo, algunos las llaman quita maridos, yo las llamo desesperadas.

 

Pero seamos sinceros, pasar de soltero a casado es un cambio muy radical, pues al estar solteros, podían salir todos los días con los amigos, celebrar la llegada de cada fin de semana, tener infinidad de amigas y hacer muchas cosas divertidas sin pedir “permiso” ni rendir cuentas a nadie.

 

Mientras que al estar casados que encuentran? "estabilidad emocional", traducida en que solo pueden mirar, admirar y compartir con una única y posesiva mujer. Además, deben pagar los gastos del hogar, ya no tienen tanto tiempo libre para divertirse con los amigos, llegan los hijos y con ellos muchas responsabilidades.

 

Felicito a los casados que viven felices y están convencidos de que ese es un estado ideal para vivir, pues hay otros que mantienen una vida paralela para suplir esas necesidades masculinas tan importantes, pero perdidas por el matrimonio, mientras sus inocentes esposas los consideran unos ángeles caídos del cielo.

 

Así que piénsenlo bien hombres antes de dar el gran paso.

Hombres infieles por instinto?

Si me preguntaran qué pienso de los hombres diría, con absoluta certeza, que son los mejores amigos que una mujer pueda conseguir: leales, discretos, nada envidiosos, sin egoísmo, serviciales. Como parejas tengo mis reservas.

 

Siempre fui una idealista, creí que el amor podía durar toda la vida, pero cada uno de los hombres que pasaron por mi vida me enseñaron que el amor es el sentimiento más frágil e inestable en el ser humano.

 

Mi idea no es comparar la fidelidad masculina de la femenina, pues conozco más mujeres que hombres infieles, tampoco soy una despechada, sin embargo, mi experiencia me confirma que los hombres tienen un instinto que los debilita, y los hace vulnerables… y sin importar qué tan enamorados o entusiasmados estén con una mujer, pueden, en cualquier momento, dejarse llevar por una aventura “con o sin consecuencias”.

 

Tranquilos hombres, no los estoy atacando, sólo expreso mi opinión respecto a mi percepción personal de la fidelidad. No estoy diciendo que todos los hombres son infieles porque sí, ni que es un problema de género, no. Estoy asegurando que los hombres son fieles, pero sólo hasta el momento en que se les presente una oportunidad irrechazable, lo único que se necesita es una mujer que esté dispuesta, nada más, que sea fea o bonita no hace la diferencia.

 

Para mi fortuna, puedo alardear de tener más amigos hombres que amigas, y gracias a la confianza que gané con cada uno de ellos, pude escudriñar un poco más en ese maravilloso mundo de la complicidad masculina.

 

Pero qué autoridad me da esto para hablar de los hombres?, Ninguna, lo sé, pero por lo menos me da un poco más de argumentos para abordar este tema. Imagino que hay algunos hombres fieles, y como toda regla tiene su excepción, esa minoría confirma la regla.

 

Descubrí cosas que son comunes a muchos hombres y decidí clasificarlos:

1. Infiel por convicción: que organiza salidas, solos, o con otros amigos, para experimentar con mujeres diferentes, con la que tenga de turno, sin importar que toque pagarles. Este infiel no ve mujeres, sino oportunidades.

2. Infiel viajero: El que tiene una amiguita en cada ciudad donde realiza sus viajes de trabajo, y la ha cultivado con esmero, para no ser presa de la soledad en sus viajes.

3. Infiel por presión: el que es asediado por la mejor amiga de su novia, y en todas las reuniones a las que es invitada, se pasa de copas para que el novio de su mejor amiga la lleve a su apartamento. Aquí también están los hombres que después de una noche de tragos, terminan donde las fufurufas en grupo, para demostrar que todos son unos varones…

4. Infiel de momento: El que sin proponérselo, encontró a un antiguo amor de su juventud y dada la casualidad, sucumben a la atracción mutua, aunque al final todo sea un desastre.

5. El mirón: Este es el que menos riesgo de ser infiel ostenta, es el que no puede dejar pasar ninguna mujer sin devorarla con los ojos, pareciera que acaba de ser rescatado de una isla desierta.

 

A pesar del carácter científico de mi análisis, no pierdo la fe en los hombres, actualmente estoy casada con uno que es una maravilla, y quien me jura que es el único hombre fiel sobre la faz de la tierra, yo le creo, por qué no?... Le creo hasta el día que se le presente una oportunidad que sea superior a sus fuerzas y no sea capaz de rechazar. En el fondo espero que ese día esté todavía muy lejos.

Celos, celos y más celos

Definir la palabra celos es demasiado fácil, sólo Google nos aporta 685 resultados. Vamos a lo difícil, miremos qué es eso que impulsa a una mujer a sentir celos, qué es lo que su mente y su corazón experimentan, desde una perspectiva natural, sin entrar en comportamientos patológicos.

 

Antes de los 30, los celos no son un problema, pues todavía nos sentimos vigentes y competitivas, pero con los años, los celos se pueden hacer más evidentes y, mucho más, si dejamos que se empiecen a desvanecer la autoconfianza y la seguridad.

 

Cada año nos cuesta más competir con las de 20, y no necesariamente en enfrentamientos abiertos, sino mentales: ¿Será que se nos verá igual de bien como a ellas, un jean ajustado y una ombliguera?, o ¿Por qué esos gorditos que nunca nos preocuparon -y que esas niñas no tienen-, ahora nos pesan más que nunca?.

 

Hay muchos hombres que se devanan los sesos buscando una respuesta ante los inexplicables celos que empiezan a manifestar sus esposas. Una razón puede ser que sus señoras se sienten ignoradas y necesitan un poco de cuidado. Ya no se consideran atractivas y cualquier mujer, menor que ellas, se convierte en una rival en potencia. Cabe aclarar que las mujeres somos expertas en establecer rivalidades, es algo instintivo que viene en nuestro ADN.

 

Tal vez es una forma silenciosa de decir a los hombres: “No quiero ser una sombra, detrás de ti, a la espera de ser percibida, no quiero ser ese florero o sillón, que aunque está frente a ti todos los días, es invisible a tu vista”.

 

Será que lo que tortura a las mujeres es tratar de comprobar si es cierta la teoría que dice que los hombres después de cierta edad (depende de la madurez del hombre) necesitan reafirmar la confianza en sí mismos, y se lanzan a la conquista de mujeres y entre más jóvenes mejor?.

 

Y si a todo esto le sumamos que la oferta femenina también se ha incrementado?, ahora es más fácil ver mujeres bellas gracias a los quirófanos y se admiten libertades que antes eran impensables, pues los niveles de independencia femenina son cada vez mayores.

 

Sin importar qué es eso que detona los celos femeninos, les aseguro que no hay nada que un poco de atención y esmero por sus mujeres no pueda solucionar.